Las mandalas en color blanco son una expresión de elegancia y serenidad. El blanco, como color asociado con la pureza y la claridad, aporta una sensación de calma y equilibrio a las mandalas.
Cuando se utilizan en mandalas, el blanco puede representar la búsqueda de la iluminación espiritual o la pureza del alma. Además, el blanco es un lienzo en blanco que permite a la mente vagar y encontrar paz interior mientras se concentra en los patrones y simetrías de la mandala.
La elegancia de las mandalas blancas radica en su simplicidad y su capacidad para evocar una sensación de expansión y libertad. Estas mandalas pueden ser una herramienta poderosa para la meditación y la introspección, ya que invitan a sumergirse en un estado de tranquilidad y contemplación.





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